Archivos Mensuales: enero 2016

“Ser feliz es sentirse bien”, aprender a ser más optimistas es posible.

Es un gran alivio pensar que podemos tener mayor control de lo que hacemos y sentimos. Podemos aprender a ser más optimistas y a gestionar nuestras emociones de un modo más eficaz que nos genere mayor bienestar a nosotros y a nuestro entorno.

El reconocido psicólogo español Ferrán Salmurri nos brinda algunas líneas sumamente útiles para lograr ese objetivo. Objetivo que trabajamos en la consulta y reforzamos por medio de técnicas específicas de la Psicología Positiva.

Tiempo de lectura de este artículo 7 minutos.

Me tomé la libertad de subrayar puntos clave de la entrevista para tenerlo en cuenta.
Articulo extraído de: http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/ferran-salmurri

278_1Ferran Salmurri: “La felicidad se puede aprender”

¿Es posible una mejora “científica” de nuestros sentimientos, de nuestra calidad de vida afectiva? La lectura de Libertad emocional, el nuevo libro del psicólogo Ferran Salmurri, publicado por Paidós, sugiere que sí, que es posible progresar en el autocontrol de nuestras emociones mediante métodos rigurosos y probados en el campo clínico. El objetivo no puede ser más ambicioso: ser felices.

-¿Somos esclavos de nuestras pasiones?
-Cuando hablo de adquirir la “libertad emocional” es porque a lo largo de lahistoria de la humanidad hemos sido dominados por los celos, la envidia, el odio y, sobre todo, por el miedo. Podemos aprender a sentirnos mejor, y en la medida en que lo consigamos seremos menos dependientes de emociones que nos superan.

-¿Qué significa exactamente sentirnos mejor?
-La felicidad es sentirse bien.

-¿Qué nos lo impide?
-Una excesiva cólera, rabia, ansiedad o tristeza. Es decir, somos excesivos en nuestra expresión emocional. Y sería suficiente para mejorar, para ser más felices, que educáramos nuestras emociones manifestándolas de una forma proporcionada. No es necesario sentir con la intensidad con que lo hacemos. No me refiero a caer en la insensibilidad o a que dejemos de llorar, que es bueno y necesario en muchas ocasiones. La emoción es natural pero siempre y cuando no llegue a dominarnos. Un caso de sentimiento desproporcionado es el de los padres que sufren cuando sus hijos salen de casa. Se preguntan: “¿y si les pasa algo malo? ¿Y si tienen un accidente?”. La probabilidad de que eso ocurra es de una entre un millón, así que están sufriendo innecesariamente. Al magnificar el riesgo anticipan sucesos que posiblemente no van a ocurrir, lo cual les provoca un dolor evitable.

-¿Quiere decir que somos una especie de masoquistas emocionales? ¿Desde siempre?
-Aunque hay una cierta transmisión genética de nuestras cogniciones -la forma en que percibimos la realidad- y una biología que genera la adrenalina, las endorfinas, etcétera, la influencia más importante sobre nuestra forma de pensar es la del aprendizaje que hemos recibido. Muchísimas ideas se transmiten de generación en generación sin ser cuestionadas. De todas ellas, la más persistente es la de que nuestra personalidad no puede cambiar, que “somos como somos”. Pero hay estudios que demuestran que el cerebro cambia cada día en función de lo que hacemos. Y los tratamientos psicológicos modifican el cerebro. La biología no determina el comportamiento; es al revés, el comportamiento puede modificar la biología. Tuve un paciente aquí sentado, de 40 años, que afirmaba convencido: “soy tímido”. Yo le pregunté que cómo lo sabía, y me contestó: “me lo dijo mi padre cuando era pequeño”. ¡Así que su padre le “diagnosticó” timidez y él se ha pasado cuarenta años corroborándolo! No es así, tenemos una capacidad de cambio muy amplia.

9788449315152-¿Lo que usted propone es una especie de psicología aplicada?
-Exactamente. En mi caso, este interés arranca al darme cuenta de que cuando aplicábamos un tratamiento psicológico en la clínica a pacientes adultos, jóvenes o niños, pensaba: si los pacientes hubieran conocido antes estas estrategias, quizá no hubieran llegado a enfermar. ¿Es necesario llegar a sufrir una depresión para tomarnos la vida con menos catastrofismo? En consecuencia, me planteé extender el conocimiento de estas estrategias psicológicas probadas clínicamente a una población más amplia de la que está en tratamiento. Para ello realicé un experimento de educación emocional en una escuela pública de Barcelona. Trabajé con los profesores, que padecen un considerable estrés laboral y baja autoestima, en la adquisición de habilidades emocionales para que luego ellos las transmitieran a los alumnos.

-¿O sea que usted propone una psicología preventiva de la misma forma que existe una medicina preventiva?
-Falta una prevención de la salud psicológica, que en cambio sí observamos mucho más a rajatabla con nuestra salud física. Consiste en aplicar una serie de estrategias fáciles de aprender, ya desde la infancia.

-Apúntenos cuáles son.
-Se resumirían en tres: las técnicas cognitivas, las conductuales y las de control de sentimientos. Las primeras son las que influyen sobre la forma en que pensamos, y ahí hablaríamos de aprender a pensar en positivo, “detener” pensamientos negativos e identificar creencias irracionales para sustituirlas por otras más racionales. Las técnicas conductuales pretenden modificar nuestro comportamiento, y algunas de ellas han comenzado a desarrollarse, aunque sólo en el ámbito laboral, como la administración del tiempo, la priorización de objetivos, o las habilidades de interacción con los demás. Por último se trata de controlar la expresión desmesurada de los sentimientos aplicando técnicas de relajación, la principal de las cuales es la de la respiración profunda.

-¿Por dónde empezamos?
-La autoobservación es la habilidad básica en cualquier programa de autoayuda serio, aunque no suele considerarse. Muchas veces creemos conocer nuestros sentimientos pero no es así, porque no hemos aprendido a hacerlo. La alexitimia, o incapacidad de algunas personas para reconocer y/o expresar sus propios sentimientos y emociones, se suele relacionar con numerosos trastornos mentales y es reconocida por los especialistas como un factor dificultador en los tratamientos psicoterapéuticos.

-¿Y dónde debe quedar nuestro egoísmo?
-Se habla del egoísmo de forma peyorativa, pero es un impulso fundamental para la supervivencia de la especie, de la misma forma que la agresividad también lo es.
Antes se controlaba el egoísmo de los niños con jarabe de palo, lo cual obviamente no era la terapia adecuada. Aún no se ha encontrado el método más adecuado y por eso vemos cómo se están dando, entre los niños, más casos de intolerancia a que no se cumpla lo que desean. El freno a nuestro egoísmo comienza cuando consideramos los sentimientos de los demás.

-¿También ha trabajado usted en la salud psicológica de los niños?
-En 1996 yo era coordinador del Centro de salud mental infanto-juvenil del Eixample de Barcelona y, como psicólogo del barrio, me pareció interesante pensar en cómo hacer prevención en salud mental, quería poner a prueba las teorías preventivas que estaba desarrollando. Me puse en contacto con una escuela pública de Barcelona para ver si podíamos poner en marcha un experimento científico de educación emocional que me ayudara a comprobar empíricamente su eficacia. Me dirigí a los profesores porque tienen un cierto índice de estrés laboral y consideré que podían ser los primeros interesados en mejorar sus estrategias y, una vez hubieran mejorado las suyas, como profesores sabrían enseñarlo a sus alumnos. Por tanto, estuve un año aplicando mi programa con los profesores, no con los alumnos. Consistía en autocontrol, habilidades cognitivas y conductuales. Realicé el experimento con los profesores en el curso 97-98 y, desde entonces, ellos lo están enseñando en la escuela.

José Ángel Martos

Lic. Roberto Martínez Hernández

Psicoterapeuta

Cel: 099334647  Mail: psicrobertomartinez@gmail.com

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Más productividad no es igual a más horas…

Si bien parece obvio, a todas luces pensamos que cuantas más horas dedicamos a una tarea más haremos y eso no es así. En Suecia decidieron un cambio en su jornada laboral. Apostando por menos horas pero más concentrados, esto permite más tiempo libre e incide positivamente en otras áreas de la persona: familia, comunidad, etc.

A tener en cuenta:

Esta política es aún aislada y sólo se aplica en algunas empresas. No rige como ley general pero sin duda es una iniciativa en el sentido correcto para algunas profesiones.

 

Ver el artículo en:

http://mqltv.com/suecia-redujo-su-jornada-laboral-de-8-a-6-horas-diarias/

Suecia redujo su jornada laboral de 8 a 6 horas diarias

Suecia disminuyó la jornada laboral de ocho a seis horas diarias con el propósito de aumentar la productividad y hacer a sus ciudadanos más felices.

Los trabajadores del país ya se acogieron a tan envidiable modificación. El objetivo del país escandinavo es velar porque los ciudadanos mantengan su nivel de energía, gocen de mayor tiempo para emplearlo en sus vidas privadas y, de esta forma, aumentar la productividad.

Estocolmo-Suecia

 

La sede de Toyota localizada en Gothenburg, la segunda ciudad más grande del país, hizo esta modificación de jornada laboral hace 13 años y como resultadosus empleados son más felices y la productividad de la compañía se ha incrementado.

“La jornada laboral de ocho horas diarias es menos efectiva de lo que se cree”, señaló Linus Feldt, CEO de Toyota, agragando “mantenerse concentrado en una tarea específica durante ocho horas es un desafío muy grande y difícil, para lograrlo es necesario realizar pausas durante la jornada sino sería una tortura, al mismo tiempo se nos dificulta realizar otro tipo de actividades en las pocas horas que nos quedan fuera del trabajo”.

nationalday-144Feldt señala además que sus trabajadores no tienen autorizado ingresar a las redes sociales durante su jornada laboral, sólo realizan las reuniones de equipo estrictamente necesarias y se eliminó en general las distracciones durante el tiempo de trabajo, para lograr que el equipo de trabajo se encuentre más motivado y trabaje de forma más eficiente.

Lic. Roberto Martínez Hernández

Psicoterapeuta

Cel: 099334647  Mail: psicrobertomartinez@gmail.com

Vía: Independent.co.uk / Traducción de MQLTV

¿Qué es la Psicología Positiva?

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La “Psicología Positiva” es una rama relativamente joven de la psicología y es sin duda alguna la de mayor auge y crecimiento en los Estados Unidos y Europa Occidental en este momento. En nuestro medio el alcance es muy limitado aún pero le aguarda un gran futuro.

Si bien el origen formal como disciplina psicológica  lo situamos emseligman_event_570x320n la década del ’90 en los EEUU, con el trabajo del reconocido psicólogo Martin Seligman[1], considerado el padre de esta corriente, han habido grandes precursores del pensamiento positivo desde tiempos antiguos: Aristóteles, Abraham Maslow, Carl Rogers, etc.

En lo teórico, la Psicología Humanista

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Carl Rogers

es el punto a partir del cual se desarrolla la Psicología Positiva, agrega elementos de la teoría Cognitivo Conductu
al y sigue un modelo positivista en cuanto al tratamiento de los datos. El mérito de Seligman y sus múltiples colaboradores ha sido la capacidad de sistematizar un conjunto de conocimientos en un todo coherente que ha ido evolucionado, perfeccionándose y nutriéndose de múltiples aportes desde su nacimiento.[2]

El objetivo de la Psicología Positiva es el estudio de las experiencias positivas, los rasgos positivos y las comunidades positivas. Con el cometido último de cómo saber “vivir bien” nuestras vidas. 

Así podemos encontrar tres áreas de trabajo de la Psicología Positiva:

  1. El estudio de los sentimientos positivos en el individuo: Emociones positivas
  2. El estudio de los aspectos positivos de la personalidad: Fortalezas personales
  3. El estudio de las instituciones positivas para favorecer el desarrollo de la persona: Familia, escuelas, empresas, gobierno, etc.

La Psicología Positiva trata sobre qué aspectos hacen que la vida merezca la pena.[3] Los objetos de estudio de la psicología tradicional, independientemente de la corriente psicológica o marco teórico al que adscribieran es lo patológico, lo enfermo, lo egodistónico, en resumen, aquello que causa problemas. La Psicología Positiva viene a dar vuelta el paradigma centrando su objeto de estudio en lo sano, lo bueno, lo que funciona y genera bienestar, felicidad, satisfacción y/o realización personal.

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Lic. Roberto Martínez Hernández

Psicoterapeuta

Cel: 099334647  Mail: psicrobertomartinez@gmail.com

 

[1] Seligman, M.; La auténtica felicidad. Ediciones B, Barcelona, 2005.

[2] Vopel, K. W., Praxis de la psicología positiva. Ejercicios, experimentos, rituales. Editorial CCS, 2005

[3] Sonja Lyubomirsky en “Psicólogos positivos y psicología positiva” de Aaron Jarden.

 

¡Bienvenidos!

Estimados amigos les doy una cordial bienvenida a mi blog.

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Aquí sumo un nuevo lugar para hacer lo que me apasiona y me realiza profesionalmente:

el ejercicio de mi labor de Psicólogo desde la corriente de la Psicología Positiva.

Más adelante les contaré de qué trata esta corriente, qué aporta de original al concierto de psicoterapias actuales y mucho más.

Lo que sí puedo adelantarles es lo bien que funciona y lo efectiva que es en el tratamiento clínico. Los consultantes reportan un renovado sentido de la vida, un placentero dominio de sí mismos y sus circunstancias muy rápidamente, en comparación con otros marcos psicoterapéuticos. Lo mismo sucede en todos los ámbitos donde se trabaje seriamente con los lineamientos de esta corriente: en educación, en organizaciones, en el gobierno, etc. De todo ello resultan personas más realizadas, centradas y con un mayor bienestar.

Es precisamente la búsqueda del bienestar lo que produjo la eclosión de la Psicología Positiva (PP) a fines de los 90 en EEUU. Nace de la mano de Martin Seligman a partir de otras corrientes preexistentes, pero como también veremos, si bien la Psicología Positiva es nueva, sus fundamentos podríamos rastrearlos hasta Aristóteles en la Grecia clásica.

Un diferencial que podemos aportar en la PP, es el elevado grado de validación que tienen las técnicas que utilizamos y la bibliografía y trabajos técnicos que respaldan el trabajo terapéutico.

Como muchas cosas de esta vida, este sitio será de aquellas que se irán construyendo a sí mismas en el devenir del tiempo. Espero poder contar con la colaboración de todos los viajeros que se animen a detenerse unos minutos por acá para seguir creciendo.Las ideas centrales de este proyecto son:

  • difundir el trabajo que efectúo,
  • dar a conocer noticias de interés con relación a la Psicología Positiva,
  • generar conversaciones y comentarios entre personas interesadas en la temática y sobretodo
  • brindar orientación profesional a quien lo requiera.

Desde ya muchas gracias.

Lic. Roberto Martínez Hernández

Psicoterapéuta

Cel: 099334647  Mail: psicrobertomartinez@gmail.com