Archivos Mensuales: junio 2016

Me siento triste, ¿y qué?

Cuidado, si estás de bajón la lectura de este artículo puede mejorar tu ánimo.

Muchas personas se sienten tristes en ocasiones. Simplemente más apáticos, alicaídos, menos activos y retraídos. Algunos luchan activamente contra esta emoción tan mal entendida hoy en día. Los días invernales, fríos, con poca luz natural, favorecen la aparición de la tristeza. Hoy hablaremos un poco de esta incomprendida emoción tan útil para nuestro bienestar.

Muchas veces, tal como dice la canción de José Luis Perales: “hoy en la mañana me desperté y estabas dentro de mi corazón”. Sin previo aviso la emoción nos invade y ya sentimos como cambia nuestro cuerpo: el ceño se paraliza, los hombros caen, la espalda se encorva. Parecemos más pequeños, gordos/flacos, desarreglados y eso aumenta la velocidad del “cuesta abajo”.  Vamos a andar ese día con la lupa de lo negativo y el lente muy borroso para lo bueno y ¿qué vamos a hacer..?

tristeza-intensamenteNada, no haremos absolutamente nada. La sentiremos,  aprovecharemos para ver lo positivo de la tristeza y no tomarla por el lado negativo con que habitualmente la asociamos. Algunas personas por una cuestión de temperamento tienen una mayor propensión a sentir esta emoción de un modo frecuente. En cambio otras personas raramente la sienten y la razón es la misma: nuestra singular personalidad.

Hoy en día tenemos un mandato que nos presiona a combatir y reprimir toda tristeza. Con fuerza debemos sustituirla por muecas de alegría y grandes dosis de actividades eufóricas. La cultura actual no tolera la frustración, “todo se puede”, “lo quiero ya”, no puedes estar mal ni un instante y en cambio no es así. No nos detenemos a pensarlo y seguimos en un tren que no elegimos tomar.

La felicidad perpetua es un mito, en psicología positiva siempre hablamos de bienestar y ello implica un promedio positivo de emociones. La tristeza es parte de ese promedio y tiene una clara función adaptativa. No es malo estar triste de vez en cuando. Es positivo, nos pone en un estado mental reflexivo e introspectivo, es como correr el antivirus en la computadora. Nos ponemos en un modo de revisión. No nos vendrá mal aflojar el ritmo por un día o unas horas. Tal vez venimos cansados, con mucho trabajo o tenemos preocupaciones por algún tema en particular. También podemos estar conmovidos por un hecho desfavorable, triste e irremediable como la pérdida de un familiar, una enfermedad, etc.paisaje_campo_atardecer

No debemos confundir tristeza con depresión. La depresión es una patología autodestructiva grave y un gran problema de salud pública. La tristeza en cambio no es una enfermedad es una emoción que nos trae a tierra y detiene nuestro vuelo para tomar fuerzas. Una diferencia importante es que el estado de ánimo depresivo propio de la depresión,  no tiene un motivo o causa clara, en cambio quien se siente triste logra identificar muy bien la causa: una frustración, una pérdida, un mal día, etc. La tristeza, dice Walter Riso,  nos pone en una pausa para que ante un hecho adverso conservemos nuestra energía, pidamos ayuda o busquemos soluciones en nuestra memoria para resolver la situación.

Contra la depresión debemos luchar activa y deliveradamente de lo contrario se nos queda a vivir en casa, sólo podemos echarla con la ayuda psicoterapéutica adecuada y una actitud optimista, decidida y positiva. La tristeza en cambio es pasajera, sólo un tiempo y se irá cuando menos imagines.

En futuras entradas a este blog diferenciaremos tristeza de depresión más detalladamente. Finalizamos por hoy con esta frase que atribuyen a los chinos y que explica claramente qué hacer con la tristeza.

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Te invito a dejar tus comentarios e impresiones son muy importantes para mi. 

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Deja tu comentario, duda o reflexión, será un gusto contestarte.

Lic. Roberto Martínez Hernández

Psicoterapeuta

Cel: 099334647

Mail: psicrobertomartinez@gmail.com

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Siempre y cuando esta tristeza

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¿Ayudar o colaborar?

Advertencia: la lectura de este artículo te puede hacer cambiar alguna idea sobre conceptos que considerabas seguros y claros. 

Hoy les traigo este tema inspirado por un podcast del reconocido psicólogo español Rafael Santandreu escritor del éxito de ventas “El arte de no amargarse la vida”.

El colega español plantea que el jamás ayuda a nadie y lo fundamenta en que es preferible colaborar con la otra persona.dovinet-ff356089-7d97-4442-b37f-feab79c6d0f6

En principio debiéramos ver qué es cada cosa:

ayudar

Del lat. adiutāre.

1. tr. Prestar cooperación.

2. tr. Auxiliar, socorrer.

3. prnl. Hacer un esfuerzo, poner los medios para el logro de algo.

4. prnl. Valerse de la cooperación o ayuda de alguien.

colaborar

Del lat. collaborāre.

1. intr. Trabajar con otra u otras personas en la realización de una obra.

2. intr. Escribir habitualmente en un periódico o en una revista, sin pertenecer a laplantilla de redactores.

3. intr. contribuir (‖ concurrir con una cantidad).

4. intr. contribuir (‖ ayudar con otros al logro de algún fin).

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Distingamos el uso que le damos a uno y otro termino:

  • Ayudamos ante una situación determinada a alguien, un grupo o una causa para que salga de la situación en la que está, la cual consideramos desde nuestra opinión ciertamente mala o por lo menos necesitada de ayuda. Iniciativa propia.
  • Ayudamos a partir de un pedido de ayuda que nos llega de alguien, un grupo o un medio de comunicación en pos de una causa y que nosotros juzgamos necesita de nuestra ayuda. Iniciativa inducida

La ayuda en sí puede ser necesaria y requerida, pero lo cierto que por lo general en todos lados es lo único que se nos pide y lo único que ofrecemos. En cambio, la ayuda tiene un claro sesgo negativo. Veamos como es esto juntos:

Si lo analizamos desde el ayudador:

  • Debemos juzgar el grado de necesidad del otro y en función de ello dictaminamos cuánto ayudar.
  • El otro no tiene voz, la recepción de ayuda va asociada en nuestra mente con la ausencia de reclamo, retroalimentación o devolución.
  • Si el ayudado pone condiciones no debe estar tan necesitado. (Recuerden las recientes inundaciones de Uruguay, donde el las autoridades pedían sólo determinados artículos y la molestia que algunos ciudadanos sentían ante esas “restricciones” a su ayuda.

Si analizamos desde el punto de vista del receptor de ayuda:

  • El recibir ayuda limita mi capacidad de expresión, salvo para agradecer.
  • Ser ayudado me pone en deuda, me obliga, aunque no sea formalmente, es algo que se siente emocionalmente.
  • Disminuye la autoestima.
  • Ser ayudado limita mi autonomía, creatividad y capacidad de decisión.  El ayudador es quien determina qué da, cómo y cuándo.

Tenemos un claro ejemplo en la “ayuda” que brindan países desarrollados a países de nuestro continente pero especialmente a África. Las donaciones de ropa son tantas y tan voluminosas que han arruinado a la industria textil africana al punto de desaparecer de algunos países acentuando la dependencia, disminuyendo la autonomía, creatividad, etc.

Como consecuencia de este somero análisis, y como este blog es sobre psicología positiva y trata de dar herramientas para aumentar el bienestar coincidimos con Santandreu que es mucho más positivo para todos colaborar.

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Colaborar es un término mucho más positivo ya desde su propia definicióngraph, expuesta más arriba. Es trabajar con otras personas para la realización de una obra, fin, cometido, etc. 

  • Quien colabora es mucho más activo, presente y consciente, da y espera una devolución para afinar su próxima intervención. Es un círculo virtuoso.
  • Es mucho más democrático y digno para ambos partícipes en la acción. Están al mismo nivel.
  • El receptor de la colaboración es mucho más autónomo y activo, capaz de expresar el desacuerdo y solicitar cambios. No se siente en deuda sino que se siente enriquecido y valorado. Aumenta su autoestima.
  • El colaborador no siente que queda “empobrecido” por el intercambio, porque justamente hubo un intercambio y una devolución inmediata.
  • Se potencia para ambos la amabilidad, la alegría, la interacción, el aprendizaje, el desarrollo y la superación.
  • La colaboración como sustantivo empodera a los colaboradores y los hace más partícipes de los resultados y logros así como también de los fracasos. De todo de aprende mucho.
  • La colaboración incrementa probadamente nuestro bienestar por la multiplicidad de emociones positivas que involucra su práctica.

Ejercicio práctico:

imagen9Para ver claramente lo expuesto les propongo el siguiente ejercicio, imaginen que por un momento la biblioteca local les solicita su ayuda. ¿Qué piensan? ¿Qué atinan a hacer? tomen nota.

En cambio si la publicidad que leen u oyen dice: La biblioteca local solicita su colaboración. ¿Qué piensan o atinan a hacer ahora? tomen nota y comparen ambas.

Verdad que es distinto… a que sí.

Ahora bien, la próxima vez que necesiten de otros para o por algo, ¿qué pedirán ayuda o colaboración?

Cuando tu hijo, tu pareja, tu compañero, etc.  te pida ayuda con los deberes, tarea o labor estaremos seguros que colaborar es la mejor opción.

Aclaramos que no siempre podemos sustituir ayuda por colaboración, porque hay multiplicidad de situaciones en la vida. Ante una emergencia, solicitudes de puntuales de otros, etc. bien vale el término de ayuda.

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Lic. Roberto Martínez Hernández

Psicoterapeuta

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