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La depresión…

Hoy comparto con ustedes un audio del segmento “Estemos Mejor” que hago en Radio Continental con Cecilia Planes, sobre la Depresión.

Parte 1 del programa:

Parte 2 del programa

La depresión es la patología de salud mental más frecuente y que a más personas incapacita en el mundo. Su crecimiento es exponencial y cada vez afecta a personas más jóvenes, lo que está generando en gobiernos y autoridades de salud una preocupación de salud pública. En Europa el 10% de la población sufrirá alguna depresión en su vida, ellos serán el 20% de las consultas médicas, el 52% serán depresiones leves y un 11% graves y discapacitantes. En EEUU las cifras son similares y las pérdidas anuales que causa la depresión en ausentismo, licencias, discapacidades, etc. ronda los USD 33.000 millones.  121 millones de personas la padecen en el mundo entero en este momento según estima la OMS.

Gracias al desarrollo científico de la psicología hoy contamos con precisos instrumentos de medición para la depresión. Podemos saber el grado de depresión que afecta a la persona y  qué pasos a seguir en un proceso conjunto: terapeuta – paciente.  Destaco esto último, porque el trabajo conjunto es imprescindible. El paciente no debe ser un asistente pasivo de su sesión, debe tener un rol lo más activo posible y participar todo lo que pueda, dependiendo siempre de sus posibilidades.

5-formas-de-evitar-la-depresion-y-poder-vivir-mejor-1Para las depresiones severas el tratamiento farmacológico es la 1ª  opción y si se acompaña de psicoterapia mejora el tratamiento. Para depresiones leves a moderadas la medicación especializada no ha demostrado ser más efectiva que el placebo y en cambio la psicoterapia si ha demostrado eficacia, sobretodo en prevenir recaídas.

Existen varios factores que nos predisponen a tener una depresión:

  • Genética: Se ha comprobado una gran heredabilidad entre las depresiones. Si tenemos un padre, hermano o hijo deprimido nuestra chance se incrementa un 60%.
  • Características de personalidad: son aquellos componentes de nuestra personalidad que se han desarrollado desde nuestro nacimiento y a partir de las interacciones con los demás, en especial con nuestros padres.
  • Cuestiones ambientales: aquellas cosas que nos pasan en la vida: duelos, fracasos, pérdidas, cambios traumáticos, etc.

Ningunos de ellos de por sí podría desencadenar una depresión pero la sumatoria la hace más probable. Cada factor va sumando vulnerabilidad.

En cambio también sabemos ciertas cosas que previenen la depresión:

  • Una personalidad extrovertida y sociable.
  •  Lazos familiares estables: no quiere decir que no discutan, tengan desencuentros o problemas, quiere decir que podamos contar con ellos.
  • Amistades
  • Inclusión en actividades sociales: comunidades religiosas, activismo social, voluntariado, etc.-
  • Optimismo.

El psicólogo español Antonio Adserá recomienda 5 cosas que NO hacer con una persona deprimida:

  1. increparla, por qué se siente así.

  2. buscar alguna cosa que ocasione la depresión y luego consolar al depresivo en base a la relación establecida.

  3. convencer, argumentando al depresivo. La depresión es un trastorno emocional, dice Adserá, y no debemos tratarla con lógica racional.

  4. enfadarse con el deprimido, como si fuera de su gusto estar deprimido.

  5. agobiarlo y no ser paciente a que medicamentos y terapia funcionen.

El siguiente cuadro ilustra las características de un cuadro depresivo:

depresion-moderada-psicopatologia-3-638

Espero que el artículo de hoy les sea útil así como el audio del programa. Por favor consulten en los servicios de salud si se sienten así o un familiar está atravesando este trance, debemos facilitar el acceso al tratamiento. Estudios recientes indican que entre el primer trastorno depresivo y la consulta con algún referente de salud pasa una media de 9 años, tiempo en el que pasan muchas cosas.

Les agradezco, como siempre, los comentarios que me hacen llegar a propósito de los audios que voy subiendo. Las devoluciones son muy importantes para mi. Los animo a hacer más y con gusto trataré temas que ustedes sugieran.

Si deseas  incrementar tu bienestar personal, conyugal u organizacional no dudes en consultarnos.

Lic. Roberto Martínez Hernández

Psicoterapeuta individual y parejas.

Cel: 099334647

Mail: psicrobertomartinez@gmail.com

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@Lic_R_Martinez

“Ser feliz es sentirse bien”, aprender a ser más optimistas es posible.

Es un gran alivio pensar que podemos tener mayor control de lo que hacemos y sentimos. Podemos aprender a ser más optimistas y a gestionar nuestras emociones de un modo más eficaz que nos genere mayor bienestar a nosotros y a nuestro entorno.

El reconocido psicólogo español Ferrán Salmurri nos brinda algunas líneas sumamente útiles para lograr ese objetivo. Objetivo que trabajamos en la consulta y reforzamos por medio de técnicas específicas de la Psicología Positiva.

Tiempo de lectura de este artículo 7 minutos.

Me tomé la libertad de subrayar puntos clave de la entrevista para tenerlo en cuenta.
Articulo extraído de: http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/ferran-salmurri

278_1Ferran Salmurri: “La felicidad se puede aprender”

¿Es posible una mejora “científica” de nuestros sentimientos, de nuestra calidad de vida afectiva? La lectura de Libertad emocional, el nuevo libro del psicólogo Ferran Salmurri, publicado por Paidós, sugiere que sí, que es posible progresar en el autocontrol de nuestras emociones mediante métodos rigurosos y probados en el campo clínico. El objetivo no puede ser más ambicioso: ser felices.

-¿Somos esclavos de nuestras pasiones?
-Cuando hablo de adquirir la “libertad emocional” es porque a lo largo de lahistoria de la humanidad hemos sido dominados por los celos, la envidia, el odio y, sobre todo, por el miedo. Podemos aprender a sentirnos mejor, y en la medida en que lo consigamos seremos menos dependientes de emociones que nos superan.

-¿Qué significa exactamente sentirnos mejor?
-La felicidad es sentirse bien.

-¿Qué nos lo impide?
-Una excesiva cólera, rabia, ansiedad o tristeza. Es decir, somos excesivos en nuestra expresión emocional. Y sería suficiente para mejorar, para ser más felices, que educáramos nuestras emociones manifestándolas de una forma proporcionada. No es necesario sentir con la intensidad con que lo hacemos. No me refiero a caer en la insensibilidad o a que dejemos de llorar, que es bueno y necesario en muchas ocasiones. La emoción es natural pero siempre y cuando no llegue a dominarnos. Un caso de sentimiento desproporcionado es el de los padres que sufren cuando sus hijos salen de casa. Se preguntan: “¿y si les pasa algo malo? ¿Y si tienen un accidente?”. La probabilidad de que eso ocurra es de una entre un millón, así que están sufriendo innecesariamente. Al magnificar el riesgo anticipan sucesos que posiblemente no van a ocurrir, lo cual les provoca un dolor evitable.

-¿Quiere decir que somos una especie de masoquistas emocionales? ¿Desde siempre?
-Aunque hay una cierta transmisión genética de nuestras cogniciones -la forma en que percibimos la realidad- y una biología que genera la adrenalina, las endorfinas, etcétera, la influencia más importante sobre nuestra forma de pensar es la del aprendizaje que hemos recibido. Muchísimas ideas se transmiten de generación en generación sin ser cuestionadas. De todas ellas, la más persistente es la de que nuestra personalidad no puede cambiar, que “somos como somos”. Pero hay estudios que demuestran que el cerebro cambia cada día en función de lo que hacemos. Y los tratamientos psicológicos modifican el cerebro. La biología no determina el comportamiento; es al revés, el comportamiento puede modificar la biología. Tuve un paciente aquí sentado, de 40 años, que afirmaba convencido: “soy tímido”. Yo le pregunté que cómo lo sabía, y me contestó: “me lo dijo mi padre cuando era pequeño”. ¡Así que su padre le “diagnosticó” timidez y él se ha pasado cuarenta años corroborándolo! No es así, tenemos una capacidad de cambio muy amplia.

9788449315152-¿Lo que usted propone es una especie de psicología aplicada?
-Exactamente. En mi caso, este interés arranca al darme cuenta de que cuando aplicábamos un tratamiento psicológico en la clínica a pacientes adultos, jóvenes o niños, pensaba: si los pacientes hubieran conocido antes estas estrategias, quizá no hubieran llegado a enfermar. ¿Es necesario llegar a sufrir una depresión para tomarnos la vida con menos catastrofismo? En consecuencia, me planteé extender el conocimiento de estas estrategias psicológicas probadas clínicamente a una población más amplia de la que está en tratamiento. Para ello realicé un experimento de educación emocional en una escuela pública de Barcelona. Trabajé con los profesores, que padecen un considerable estrés laboral y baja autoestima, en la adquisición de habilidades emocionales para que luego ellos las transmitieran a los alumnos.

-¿O sea que usted propone una psicología preventiva de la misma forma que existe una medicina preventiva?
-Falta una prevención de la salud psicológica, que en cambio sí observamos mucho más a rajatabla con nuestra salud física. Consiste en aplicar una serie de estrategias fáciles de aprender, ya desde la infancia.

-Apúntenos cuáles son.
-Se resumirían en tres: las técnicas cognitivas, las conductuales y las de control de sentimientos. Las primeras son las que influyen sobre la forma en que pensamos, y ahí hablaríamos de aprender a pensar en positivo, “detener” pensamientos negativos e identificar creencias irracionales para sustituirlas por otras más racionales. Las técnicas conductuales pretenden modificar nuestro comportamiento, y algunas de ellas han comenzado a desarrollarse, aunque sólo en el ámbito laboral, como la administración del tiempo, la priorización de objetivos, o las habilidades de interacción con los demás. Por último se trata de controlar la expresión desmesurada de los sentimientos aplicando técnicas de relajación, la principal de las cuales es la de la respiración profunda.

-¿Por dónde empezamos?
-La autoobservación es la habilidad básica en cualquier programa de autoayuda serio, aunque no suele considerarse. Muchas veces creemos conocer nuestros sentimientos pero no es así, porque no hemos aprendido a hacerlo. La alexitimia, o incapacidad de algunas personas para reconocer y/o expresar sus propios sentimientos y emociones, se suele relacionar con numerosos trastornos mentales y es reconocida por los especialistas como un factor dificultador en los tratamientos psicoterapéuticos.

-¿Y dónde debe quedar nuestro egoísmo?
-Se habla del egoísmo de forma peyorativa, pero es un impulso fundamental para la supervivencia de la especie, de la misma forma que la agresividad también lo es.
Antes se controlaba el egoísmo de los niños con jarabe de palo, lo cual obviamente no era la terapia adecuada. Aún no se ha encontrado el método más adecuado y por eso vemos cómo se están dando, entre los niños, más casos de intolerancia a que no se cumpla lo que desean. El freno a nuestro egoísmo comienza cuando consideramos los sentimientos de los demás.

-¿También ha trabajado usted en la salud psicológica de los niños?
-En 1996 yo era coordinador del Centro de salud mental infanto-juvenil del Eixample de Barcelona y, como psicólogo del barrio, me pareció interesante pensar en cómo hacer prevención en salud mental, quería poner a prueba las teorías preventivas que estaba desarrollando. Me puse en contacto con una escuela pública de Barcelona para ver si podíamos poner en marcha un experimento científico de educación emocional que me ayudara a comprobar empíricamente su eficacia. Me dirigí a los profesores porque tienen un cierto índice de estrés laboral y consideré que podían ser los primeros interesados en mejorar sus estrategias y, una vez hubieran mejorado las suyas, como profesores sabrían enseñarlo a sus alumnos. Por tanto, estuve un año aplicando mi programa con los profesores, no con los alumnos. Consistía en autocontrol, habilidades cognitivas y conductuales. Realicé el experimento con los profesores en el curso 97-98 y, desde entonces, ellos lo están enseñando en la escuela.

José Ángel Martos

Lic. Roberto Martínez Hernández

Psicoterapeuta

Cel: 099334647  Mail: psicrobertomartinez@gmail.com